Hildegard von Bingen: Una mística lesbiana que explicó el orgasmo femenino

Hildegard (ojo al dato) recomendaba un abortivo fabricado por ella a base de leche y ramas de ojaranzo y carpe. Creó un idioma artificial que denominó Lingua Ignota, con alfabeto de 23 grafías.

Hildegard von Bingen nació en 1098 y se convirtió en un diezmo. Como décima hija que fue, sus padres la entregaron a la Iglesia. La dejaron en el monasterio de monjes de Disivodemberg, que albergaba una celda para mujeres dirigida por Jutta von Spannheim, quien se convertiría en madre e instructora de la pequeña Hidegard. Tenía ocho años y había comenzado a tener visiones a los tres, pero no fue hasta pasados los cuarenta cuando empezó a escuchar una voz que le decía que escribiera y dibujara todo aquello que alcanzaran sus ojos y oídos.

Se convirtió en abadesa tras la muerte de Jutta. Atemorizada por sus visiones y predicciones convenció al papa para que le consintiese escribirlas, y fue así como empezó a registrar tanto sus visiones, como libros de medicina (que hoy consideraríamos superstición), remedios naturales, cosmogonía y teología. Desde entonces empezó a relacionarse con las autoridades eclesiásticas y políticas de su época y se convirtió en su consejera, algo impensable tratándose de una mujer.

Una monja medieval, la primera sexóloga de la historia

De todo lo que hizo Hildegard a lo largo de su vida, lo más desconcertante, surrealista y contradictorio, quizá sean sus consideraciones sobre el orgasmo femenino que bien le podrían valer el título de primera sexóloga de la historia.

Hildegard hablaba de sexo sin miedo: de una forma tan clara como apasionada. Fue la primera en atreverse a asegurar que el placer era cosa de dos y que la mujer también lo sentía. La primera descripción del orgasmo femenino desde el punto de vista de una mujer fue la suya. Tenía una idea muy peculiar de la sexualidad, teniendo en cuenta que era monja y que vivía en el siglo XII. Para ella, el acto sexual era algo bello, sublime y ardiente. En sus libros de medicina abordó la sexualididad y, especialmente, en Causa et curae, donde dio más detalles.

Como protofeminista, Hildegard tenía una imagen muy propia de Eva y del pecado original. Para ella, el único culpable fue Satán, envidioso de la capacidad de generar vida de la mujer.

Hildegarda y su monja favorita Richardis

Hildegard era asesorada en esta  materia por el monje Volmar y Richardis (Ricarda) von Stade, religiosa favorita de su grey con la que, según determinados especialistas, pudo haber sostenido una relación lésbica (¿platónica, semiplatónica, nada platónica?). Existen no pocos indicios de lo anterior en su epistolario y hay suficiente  bibliografía elaborada por expertos. Naturalmente, todo ello es  debatible. Lo importante aquí es la génesis del discurso; la posibilidad de algo real que en sí es el origen de una histórica  trasgresión de evidente significado feminista.

La visionaria sentía, al parecer, pasión abrasadora por Richardis e intentó, con uñas y dientes, evitar el traslado de la susodicha a Bissim (Baja Sajonia) como abadesa de una clausura (1151). La von Bingen armó una marimorena, pero al final tuvo que resignarse. Richardis, que aceptó el cargo por vanidad, murió en 1152, depresiva y arrepentidísima de su decisión de separarse de Hildegard.

Sin caer en generalizaciones, el amor entre mujeres no era episodio insólito en comunidades religiosas mujeriles, especialmente en tiempos en los que se profesaba mayormente sin vocación, sobre todo por imperativo familiar o móviles económicos. Aparte de la naturaleza reprimida, había un ademán insurrecto y de protesta, como en los casos de posesión diabólica o milagrerías fraudulentas, que eran estrategias de autoafirmación de individualidades sojuzgadas. En este campo de las exclusiones y la punición colectiva, y en virtud de los intereses ideológicos del bloque hegemónico, las lesbianas siempre se llevaron la peor parte, siendo demonizadas por un orden aberrante del que, al día de hoy, quedan todavía demasiadas herencias. En cualquier caso, el lesbianismo entonces era perfectamente invisible.

2 Comentarios
  1. rose 1 año

    no tenía ni idea, la vida de esta mujer me ha resultado fascinante!

  2. Juan 11 meses

    y tristemente a dia de hoy, sigue siendo un tema tabu….

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